Roosevelt Ave: Corporations Vs. Immigrants (version in Spanish)

By Arturo Sanchez. First Published by Queens Latino.

Roosevelt Avenue physically connects the most ethnically diverse immigrant neighborhoods in Queens County. This vibrant commercial corridor contains a wide-range of small family-based immigrant businesses. These enterprises are a vehicle for upward mobility, generate a growing number of service-based jobs, provide local residents with affordable ethnic-based goods and services, enhance neighborhood stability, and function as informal training systems for future entrepreneurs.

Small-scale immigrant businesses are the glue that sustain and define the neighborhoods along Roosevelt Avenue. As such, the recent proposal to establish the Jackson Heights/Corona Business Improvement District (BID) along Roosevelt Avenue is an important initiative that will eventually restructure the form, function, and long-term sustainability of the surrounding immigrant communities.

Essentially a BID is an association of property owners. BIDs take on and privatize the traditional public functions of financing and administering public spaces and entrepreneurial activities. The shift in responsibilities from the public to the private sector is justified by the assumption that the marketplace is a more efficient administrator than government. According to the BID business model, less government is better government.

The Jackson Heights 82nd Street Partnership, which was established as a BID in 1990, is leading the effort to launch a new BID in Corona. This initiative extends the institutional and administrative footprint of the Jackson Heights BID into the immigrant working class neighborhood of Corona. Geographically, the restructured BID extends from 82nd Street up through Roosevelt Avenue and culminates at 114thStreet. In addition, the initiative incorporates the immigrant commercial clusters of Junction Boulevard, Corona Plaza, and National Street. In sum, approximately 40 blocks and more than 1,000 immigrant businesses will be subsumed under the administrative umbrella of the Jackson Heights BID.

The narrative supporting the proposed BID, is structured, packaged, and marketed as an economic development initiative that supports entrepreneurial activity, generates growth, increases land values, and dramatically transforms the dirty, degraded, and disorganized landscapes along Roosevelt Avenue. This conceptual linkage between orderly economic growth and quality-of-life issues is a powerful narrative. In this story line, the trickle-down benefits associated with that real estate driven growth will inoculate immigrant business corridors against the contagion of social pathologies and economic disorganization.

Currently, New York City has 67 BIDS. Nonetheless, BIDs are a controversial economic development strategy, especially when they are established in immigrant dense neighborhoods. The real estate-driven Bloomberg administration and the Manhattan Institute, a prominent right-wing conservative think tank, have long supported BIDs as a technically neutral tool that fosters economic growth, entrepreneurial activity, and neighborhood stability.

Responsible and informed critics, on the other hand, argue that BIDS are a landlord dominated strategy that equates economic growth with economic development. In short, BIDs are designed and structured to increase land values. This so called “economic growth” places immigrant entrepreneurs – who are overwhelmingly commercial renters – in the position of having to pay higher rents. Considering the marginal profit rates of many immigrant enterprises, increases in commercial rents will increase the possibility of economic failure and displacement.

In the long-term, increases in land values favor well funded national chain stores that can afford to pay higher rents. The displacement of small-family enterprises by capital intensive chain stores is already occurring along Roosevelt Avenue and the 82nd Street BID. These changes in land use are not ad hoc occurrences. They represent long-term macro-economic trends that are transforming northwestern Queens. In this regard, the presence of chain stores along Roosevelt Avenue is a response to the transnational overseas corporate growth in Flushing, and the proposed large-scale development of Willets Point. While the shifts in land use on 82nd Street are a response to changing demographics and the on-going gentrification of Jackson Heights.

I have argued that the Roosevelt Avenue BID represents and supports a type of economic growth that undermines and disrupts the fragile web of immigrant firms located along Roosevelt Avenue and adjacent commercial strips. In short, the BID’s property driven growth will inevitably place immigrant communities at risk. Consequently, these economic trends need to be discussed and debated because they cast serious doubts on the claim that the BID will serve the public good.

Arturo Ignacio Sánchez, Ph.D. is chairperson of the Newest New Yorkers Committee of Community Board 3, Queens. He has taught contemporary immigration and entrepreneurship at Barnard College, Columbia University, and Cornell University.

 

(Spanish version)

La Avenida Roosevelt

Corporaciones Vs. Inmigrantes

La Avenida Roosevelt integra el vecindario étnicamente más diverso de Queens. Esta arteria posee una gran variedad de negocios familiares. Estas empresas son un vehículo para el ascenso social, generan trabajos de servicios, le provee a los residentes del área artículos y servicios, mejora la estabilidad y funcionan como sistemas de entrenamiento para futuros empresarios.

Estos pequeños negocios de inmigrantes son la fuerza que sostiene la Avenida Roosevelt. Por eso la reciente propuesta de crear un BID (Business Improvement District) en Jackson Heights y Corona a lo largo de esta arteria es una iniciativa importante que eventualmente reestructurará la forma, la función y la sostenibilidad a largo plazo de las comunidades inmigrantes a su alrededor.

Esencialmente el BID es una asociación de dueños de propiedad raíz. Un BID privatiza la función pública de financiar y administrar el espacio público y las actividades empresariales. Este cambio de responsabilidad de lo público al sector privado se justifica bajo el argumento de que el mercado es más eficiente que el gobierno. De acuerdo al modelo del BID, menos gobierno es mejor gobierno.

El Jackson Heights 82nd Street Parnership, que fue creado como un BID en 1990, está al frente en el propósito de crear un nuevo BID en Corona. Esta iniciativa busca expandir el BID de la calle 82 hasta el vecindario de clase trabajadora de Corona. Este nuevo BID va de la calle 82 a la 114 por la Roosevelt. Además incorpora a Junction Boulevard, Corona Plaza y National Street. Aproximadamente 40 cuadras y más de 1,000 negocios de inmigrantes serán incluidos dentro del BID de Jackson Heights.

La narrativa para apoyar el BID, su estructura, empaquetamiento y mercadeo se está vendiendo como una iniciativa de desarrollo económico que apoya la actividad empresarial, genera crecimiento, aumenta el valor de la tierra y transforma dramáticamente esta sucia, degradada y desorganizada avenida. Este argumento de contraponer el crecimiento económico ordenado y la calidad de vida, es muy poderoso. De esta manera, los beneficios asociados con el crecimiento de la finca raíz terminarán vacunando esta arteria de inmigrantes contra las patologías sociales y la desorganización económica.

La ciudad tiene actualmente 67 BIDs. Son controversiales como estrategia de desarrollo y especialmente cuando se imponen en vecindarios de nuevos inmigrantes. La administración de Bloomberg, orientada a la finca raíz, y el Manhattan Institute, una organización conservadora y de derecha, siempre han apoyado los BIDs como una herramienta técnica neutral que fomenta el crecimiento económico, la actividad empresarial y la estabilidad de los vecindarios.

Críticos responsables e informados argumentan lo contrario, que los BIDs son una estrategia dominante de los propietarios que colocan en la misma balanza el crecimiento económico con el desarrollo económico. En realidad, los BIDs se crean para aumentar el valor de las propiedades. Este crecimiento económico obliga a los empresarios inmigrantes, que en su mayoría rentan los espacios, a pagar rentas más costosas. Y considerando el reducido margen de ganancia de las empresas de inmigrantes, este incremento en la renta aumenta su posibilidad de fracasar o ser desplazados.

A largo plazo, estos altos precios de la renta terminan favoreciendo a las cadenas de tiendas nacionales que tienen dinero para pagar. Este tipo de desplazamiento ya se aprecia en la Roosevelt y en el BID de la calle 82. Estos cambios no llegan de la noche a la mañana. Son tendencias macro-económicas a largo plazo que están transformando el noroeste de Queens. Así, la presencia de cadenas de almacenes en la Roosevelt son el resultado del crecimiento corporativo internacional que está llegando a Flushing y del gran proyecto de desarrollo de Willets Point. Aunque el cambio en el uso de la tierra en la calle 82 es la respuesta a cambios demográficos y al proceso de desplazamiento en Jackson Heights.

He argumentado que el BID de la Avenida Roosevelt representa y apoya un tipo de crecimiento económico que minimiza e interrumpe el frágil tejido de las empresas de inmigrantes locales del área. En conclusión, el surgimiento del BID pone en peligro las comunidades inmigrantes. Por eso debemos discutir estas tendencias económicas. Existen enormes dudas de que el BID sea para el bienestar del público.

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Arturo Ignacio Sánchez. Ph.D. es el presidente del Comité de los Nuevos Neoyorquinos en la Junta Comunal #3 de Queens. Ha enseñado inmigración contemporánea y empresarial en el Barnard College, Columbia University y Cornell University.